¿Qué es lo más difícil de arrancar mi negocio?

Nuestra generación está llena de creadores teóricos, todos tenemos ideas nuevas prácticamente todos los días sobre un posible negocio o proyecto que según nuestra visión puede cambiar el mundo, nuestra comunidad o nuestro círculo social según su magnitud. No es fantasía y no es tan complejo como crees poner en marcha alguna o todas las ideas.

Lo primero que hay que hacer es identificar cuales son viables realmente, si tu primer idea a realizar es crear servilleteros que provean WiFi alimentados por una papa (esa idea es mía, no me la robes por favor 😉 tal vez deberías dejarla en tu imaginación o producirla sólo para satisfacer tu gusto, pero sin muchas expectativas de que te saque a flote económicamente.

Una vez que encuentres un proyecto factible y en el que tengas la habilidad de producir o dirigir, lo más difícil es empezar. Anticlimatico, ¿verdad?, hoy contamos con todos los recursos tecnológicos necesarios para hacer casi cualquier cosa, tenemos a la mano apps que nos ayudan a organizar nuestro tiempo, tus proyectos, apps para crear tu blog, tu podcast, producir contenido audiovisual, e incluso programar páginas web, ¡todo desde tu teléfono! Puedes tener tu cartera de clientes, tu portafolio de artista, tu lista de direcciones de email y tu manual de procedimientos en la nube y lo que lo hace mejor: para casi todo lo anterior hay una alternativa gratuita.

Cuando digo que lo más difícil es empezar lo digo en serio, hay apps que te enseñan a vender tu producto, o puedes buscar asociarte con alguien que sea bueno en ventas: tu haces el producto o servicio y él se encarga de conseguir consumidores, trabajar en equipo es una de las maneras más efectivas de reforzar tus puntos débiles como emprendedor.

En la recta final del 2018, no hay razón realmente válida para no emprender en la escala que sea, no necesitas millones para arrancar y no necesitas tener los recursos o el escenario ideal para generar tus primeros ingresos de manera independiente. Seamos honestos, tus primeros tres clientes no se van a decepcionar porque tu gimnasio recién abierto no cuenta con $700,000 en equipo, la atención personalizada que puedas brindar vale más al igual que las primeras ventas de tu pastelería, del producto que horneaste en la cocina de tu mamá. Recuerda que Uber, la plataforma más grande de transporte privado del mundo no cuenta con un sólo vehículo propio para brindar el servicio, Uber Eats no tiene un sólo restaurant y Airbnb no es dueño de ningún lugar que dé alojamiento a sus clientes.

¿Tienes una idea y no sabes cómo empezar? Pregunta por nuestras asesorías de proyecto personalizadas. Queremos ayudarte.

Andrés V.

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